Hablando de libertad de expresión, de disentir, de asentir, de asistir, de servir, de sentir, de vivir, de morir, de dormir, de huir. Pensamientos, deseos, sueños, hechos y desechos cambian, día tras día, la historia de este lado del mundo.
junio 29, 2007
Mis grandes adicciones
junio 27, 2007
Feliz día a mis panas periodistas
Felicito de corazón a aquellos que han sabido ejercer su profesión, a los que están comprometidos con su deber de informar, a los que tienen la ética como principio de vida, a quienes han entendido y asumido que ser periodista implica prestar un servicio, por cuanto debe hacerse con amor y sencillez, con humildad y pasión. Para aquellos verdaderos periodistas que han apartado sus intereses personales y han luchado por la verdad y la justicia, aquellos que no se arrodillan ante nadie, los que han aprendido a hacerse escuchar, a permanecer íntegros y rechazar la mano que ofrece una vida de lujos a cambio de su manera de pensar y actuar; para todos ustedes, Feliz Día.
junio 21, 2007
A las manos
Hace algunos años me dijeron que mis manos parecían sacadas de fotografías antiguas. Al momento no supe si tomarlo como un cumplido o como una burla, pero una vez que conocí mejor a quien me lo dijo, supe que era un comentario halagador. Recientemente mi amiguita Flequillo escribió sobre la parte de su cuerpo que más le gusta, seguida por la otra niñita quetecotoperequística que dijo que lo que más la enorgullecía era su identidad. A mí me gustan especialmente mis manos, y en general me gustan las manos del mundo. No porque sean lindas y estén bien cuidadas, sino por lo que representan para la historia, el presente y el futuro de la humanidad. Las manos son las herramientas más versátiles, útiles y económicas que tenemos, pero también son armas de doble filo. Con nuestras manos podemos ayudar a construir, o podemos destruirlo todo, demostrar el mayor afecto, o dar clara evidencia de un desatado y temible odio. Las manos pueden decir “te amo”, pueden marcar el inicio de la más sincera amistad, secar lágrimas de dolor o alegría, pueden repartir el pan entre los pobres, curar profundas heridas, bendecir la llegada de un niño, sostener almas desechas, darle de comer a un animal en la calle y demostrarle el más puro y noble amor. Son refugio para bebés y bálsamo para ancianos, guías para el errante y salvación para quien se encuentra perdido. Dos manos juntas representan una plegaria, pero también una petición, el clamor de estómagos vacíos o almas necesitadas. Entrecruzadas son símbolo del amor, de compromiso. Cerradas pueden matar. Abiertas pueden lastimar a una pareja sumisa, pero también pueden acariciar un rostro y perdonar o pedir perdón. Las manos pueden sentir y disentir, pueden gritar de pasión, pueden salvar vidas, pueden hacer música y convertir dos brochazos en obras magistrales. Con ayuda de un lápiz pueden construir mundos fantásticos o contar duras realidades. Algunos las utilizan para iniciar guerras, dar órdenes, sentenciar a muerte, señalar y criticar. También las utilizan para ensuciar las calles, para talar árboles, para destruir lo que nos queda de mundo. Afortunadamente, otros las utilizan para sembrar semillas de futuro, para reemplazar cada árbol talado por uno recién nacido, para establecer alianzas y declarar el cese de la violencia, para rezar por la paz. Muchas personas sólo pueden comunicarse con ellas, otros tratamos de utilizarlas para complementar nuestras palabras, para hacernos entender en un idioma distinto. Por eso yo hago una oda a las manos y propongo que con el cincel de la conciencia, y con la tolerancia como molde, esculpamos un nuevo mundo, hagamos del amor la más aclamada obra y dejemos que nuestras manos descubran la felicidad y el arte de dar.
junio 20, 2007
Seguiremos MeMeando, pues!

Mi queridísimo amigo Muvi tuvo la genial idea de "pasarme el testigo" para terminar esta tareíta que para algunos puede resultar fastidiosa, pero que a mí me parece divertidísima! Así que, empieza mi carrera:
1. ¿Cuáles son los olores y sabores que te recuerdan la infancia?
El olor de la tierra mojada, de la colonia Nenuco (jejeje, sí, Muvi, a mí también me la ponían! De hecho, todavía tengo un poco en mi casa, en España todavía la venden!!!) y el de la témpera; el sabor de las panquecas (podría entrar al record guiness si recordara cuántas he comido en mi vida), el del ocumo chino (lo odié siempre porque mi tía Txiki nos obligaba a comerlo todos los días con mantequilla, puaj) y el de los creyones de cera.
2. ¿Cuál es el personaje de alguna historia, novela, cuento o película que te hubiese gustado ser?
Definitivamente Gokú, el Principito, Margarita (Rubén Darío), Amélie, o Sabina (de La Insoportable Levedad del Ser de Milan Kundera), por haber sido un eterno misterio para Tomás, por su cautivante personalidad.
3. Si fueses mascota ¿cuál escogerías y cómo te gustaría que te trataran?
Como un cuento laaaaargo y divertido.
8. ¿Cómo te gustaría que te recordaran tus hijos?
Esa es una pregunta que me hago con frecuencia. Quiero que me recuerden como una mujer feliz, como una madre-amiga-hermana, como la mamá "pana de mis panas", como una mujer sencisha pero regia jejeje.
Y bueno, como sé que mi amiga Sparklers también se va a divertir mucho, se lo paso a ella y a los pasticheros.
Soltando la cédula
- ALF (en honor a mi amigo Acuario escritor)
- Monstruos de verdad, He-Man y los amos del universo jejeje; por supuesto, los Superamigos, poder de los gemelos fantásticos ACTÍVENSE, Los Centuriones, los Moto-Ratones de Marte, TMNT, Mazinger, Meteoro, La abeja Maya, Jack y las habichuelas mágicas, Arcoíris Rainbowbright, Pepito grillo (dame un silbidito!!) jejejeje y los primeros Power Rangers (Jason, Zac, Trini, Kimberly, Billy y Tommy!!!).
- El Pepito, Chogüí, Súper popi, Frito chic, Cotufas acarameladas de Jacks, Los mini chiclets, las sorpresas, los ¡RING POP!, los helados Morocho de uva o limón, Crema Real y Rico Sandwich.
- La publicidad de Cerelac: ¡e paca paca!
- Las Merry Melodies.
- Los jueguitos de Mario Bros, Duck Hunt, Joe y Mac, Metroid, Circus, el Intelevision, el Atari, el Nintendo Asiático, Sega y Sega Génesis.
- ¡Voy a traer el pelo suelto!
- La publicidad navideña de Plumrose (Ven comparte y disfruta…. jajaja)
- Señale al abusador… A B U S A D O R!
- Alerta.
- Archivo Criminal.
- ¡La inigualable Samba de Coco!
- El baile de Carlton (¡El príncipe del rap!)
- Los muñequitos de bombitas de agua rellenos de harina. Lo máximo.
- Los billeticos de 1 y 2 bolívares que parecían billetes de monopolio.
- No controles, mi forma de vestir porque es to-tal!!! Jajaja (y luego la versión de cera cruz verde)
- Los Guoperó, los colombiches, los portugueses del abasto y la vieja horrenda y terrorífica de radio rochela (sin alusiones al cierre de RCTV)
- ¿Ah? Zuaz!!!!!!
- Fey, sus uñas de colorinches y las “mascadas”.
- Una novia yo tengo, es muy linda y traviesa, pero tiene un defecto: ¡es niña fresa, es niña fresa!
- ¡Los gomositos!!! (¿alguien se acuerda?)
- Los ositos cariñosos, por supuesto… :’(
- Las arepitas fritas con caritas felices o caras de skeletor que nos preparaba mi ma.Las novelas de Thalía: María la del barrio, María Mercedes, María del Sol, María bla…
- Xuxa, Nubeluz, Chamocrópolis, El juego de la Oca, La Parabólica de Sábado Mundial, Sábado Gigante, Cristina.
- Tatanka y El Enterrador
- Ovomaltina: parece golosina, ¡pero tiene vitaminas!
- Locademia de Policías
junio 15, 2007
Llueve afuera, llueve adentro
junio 13, 2007
Comentarios
Las mujeres y el romanticismo
Definitivamente la presencia del romanticismo es primordial para las relaciones de pareja. Muchas de nosotras nos hacemos las duras creyendo que, por querer un poco de ese meloso elemento en nuestra relación, nos convertiremos en seres comunes, que dejaremos de ser “especiales” –léase raras- por esperar de vez en cuando un piropito de parte del novio (o afín), una flor amarilla, un detallito mínimo pero contundente que nos demuestre que somos amadas, que a pesar del tiempo, del estrés, de la cotidianidad, seguimos siendo importantes, seguimos siendo atractivas y seguimos presentes en los pensamientos de nuestros compañeros. A las mujeres (puedo asegurar que al menos al 90%) nos gusta ver películas románticas, pero no sólo películas como Amélie, sino que de vez en cuando también nos provoca ver esas peliculitas hollywoodenses tontas, de esas que te hacen sonreír cuando imaginas que eres tú quien está recibiendo un beso en medio del Golden Gate luego de una terrible pelea que hubiese acabado con tu relación si tu príncipe azul no hubiese corrido hacia un taxi o hacia su moto fantástica para ir a buscarte y decirte que eres la mujer más especial que ha conocido, que no puede perderte y que sin ti su vida sería la muerte. Sí, a veces somos tontas como esas películas, a veces queremos que nos abracen toda la tarde mientras afuera llueve, a veces necesitamos que nos digan en un susurro que nos aman, que nos besen detrás de las orejas, que nos acaricien el rostro y nos miren como si fuéramos el milagro más grande del mundo. A veces nosotras necesitamos ser románticas y mirarlos a ustedes como si fueran el milagro más grande del mundo, y decirles con un beso en la frente que son tan, tan importantes en nuestras vidas, necesitamos abrazarlos por la espalda y besarles la nuca, decirles “te amo” con un guiño, dedicarles una canción que describa lo maravillosa que ha sido la vida a su lado (la vida es una canción, lástima que el programa que transmite VV sea tan malo que esa frase ya esté rayada)Gloriosas parisinas
Lo admito, tengo una terrible y superficial adicción a comprar zapatos, pero no cualquier clase de zapatos: deliro por las famosas “bailarinas” o “parisinas”. No sé por qué, pero en mi vida jamás he tolerado los tacones altos. De hecho los odio, me parecen exageradamente incómodos e imprácticos. Se ven bellísimos en las vitrinas y aún mejor cuando te los pruebas, pero el encanto desaparece 5 minutos más tarde cuando ya no aguantas las pantorrillas por haber dado un par de pasos dentro de la tienda para comprobar si sientes molestia en alguna parte. Afortunadamente, la gente fashion a nivel mundial, la que marca las nuevas tendencias, se dio cuenta de que esto no sólo me sucede a mí, sino también a un altísimo porcentaje de mujeres que día tras día sufre porque el uniforme de trabajo o esa faldita magnífica sólo se ven bien con zapatos de tacón alto. Por eso lanzaron con un éxito arrollador las hermosas, prácticas y seguras parisinas, esas delicadas y algunas veces excéntricas zapatillas 100% libres de tacón, en infinidad de modelos, colores, olores, sabores y precios que me hacen enloquecer. Es tal mi adicción que al menos una vez cada 2 días me doy una vueltecita por las tiendas que sé que venden mi marca preferida (Soda, son excelentes, muy cómodas y de gran calidad) a ver qué maravillas nuevas han llegado a iluminar las vitrinas y a planificar cuál será mi próxima adquisición. Paso largo rato detallándolas, buscándoles combinación, imaginando cuán cómodas podrían ser (en este punto del post me siento como Holly Golightly cuando piensa en Tiffany’s), soñando con ganarme un Kino para gastar al menos un par de milloncitos en ellas.Por los momentos necesito encontrar un modelo suficientemente elegante y cómodo para usarlo el día de mi graduación, así que me esperan horas de paseo con mi amiga sparklers (pequeña viciosa también) para tratar de encontrar la zapatilla ideal.
junio 08, 2007
Cerámica… Oh, cerámica
Desde pequeña he sentido una admiración desproporcionada por las figuras de cerámica. Creo que me afectó haber visto tantas veces La historia sin fin (la original, oz corz), con la Torre de Marfil, la Emperatriz con su piel de seda blanca y Falcor, que parecía un gigantesco algodón de azúcar con ojos de bombones y una mágica sonrisa. Gracias a su adicción a las plantas, mi madre nos hizo recorrer decenas de viveros que hay en mi pueblo fantástico (léase Guatire) y en una ocasión fuimos a uno muy famoso llamado Jardín N° 1 (en Guarenas, parte de mi pueblo fantástico por extensión). Al bajar del carro, sentí que había llegado al paraíso: una pequeña puerta abierta al lado del vivero dejaba ver cientos de figuras de cerámica. Había de todo tipo: jarras, jarrones, porrones, cántaros, muñecas, payasos, figuras de alimentos, lámparas. Enloquecí. Vi, toqué, olí, sentí el frío de la cerámica y experimenté una sensación similar a la que debe haber tenido Jean-Baptiste Grenouille cuando completó su colección de perfumes.
Cierta vez mi madre tuvo la mejor idea de su vida: me regaló una figura de cerámica, y le regaló una a mi hermano mayor, nos compró pintura [de cerámica] y nos encargo –con una seriedad casi terrorífica- que las pintáramos para colocarlas en la mesita de café que tantas veces utilizamos como campo de batalla (teniendo un hermano varón, primos varones y vecinos varones no tuve más opción que jugar metras, carritos y a las peleas con G.I. Joes, Mazinger, Moto-Ratones y hasta Kens). Por alguna razón que desconozco, se borró de mi memoria qué figura me regaló, pero recuerdo perfectamente la que trajo para Eduardito: un payaso. Lo recuerdo por su peculiar manera de pintarlo, sólo utilizó verde, azul y rojo, así que más que un payaso parecía un gnomo, o un duende, con la cara verde, el gorrito rojo, la camisa azul y todo lo demás con una desastrosa mezcla de estos 3 colores. Viendo tal combinación y técnica, mi madre decidió darle un lugarcito un poco menos visible, la colocó en un rincón de la cocina con otras cosas horrendas, como una cestita vieja y rota llena de las cosas más insólitas que se puedan imaginar (desde tornillos hasta caramelos Piñata) , una bandejita plateada que seguramente regalaron en alguna Primera Comunión, un recuerdo de bautizo y una bandeja de madera donde solía colocar papeles inútiles que iba acumulando porque pensaba que algún día servirían para algo.
El payasito tecnicolor nos acompañó durante nuestra infancia, aborrescencia y nuestros primeros años de juventud. Cuando decidimos mudarnos, nos dijeron que nuestro adorado y fiel payaso fue a llenarle la vida de color a otra familia. Seguramente fue a llenar algún cesto de basura junto con las bandejas, los recuerdos de la primera comunión y el bautizo. Los papeles inútiles permanecen intactos, ahora en una caja debajo de la escalera de nuestra nueva casa, aguardando eternamente sus 5 minutos de fama.
Invedin invita

Este Bodegón es una tradición en Caracas, es un importante evento de recaudación del Instituto Venezolano para el Desarrollo Integral del Niño, institución especializada en el tratamiento de población infantil con problemas de desarrollo cognitivo, emocional y social.
Entrada: Bs. 5.000
Horario: Domingo 10, de 11:00 a.m. a 9:00 p.m.
Lunes 11, de 11:00 a.m. a 9:00 p.m.
junio 07, 2007
Cosas tolerables
Para contrarrestar el efecto negativo que pueda causar el post previo, voy a colocar también algunas cosas que no sólo tolero, sino que me encantan:
- ¡Adoro hacer bombas de chicle! Como aprendí a hacerlas tardíamente, creo que estoy aprovechando el tiempo y haciendo todas las bombas que me perdí durante mi niñez.
- Me encanta imaginar posibles diálogos entre la gente que camina delante de mi, es excesivamente divertido. Muy buen ejercicio para la creatividad.
- Amo a los perros. Creo que son una fuente inagotable de energía y buena vibra. Si un día te sientes triste, rabioso, deprimido, suicida o simplemente no sientes, acércate a un perrito.
- ¡Disfruto con locura pintar! No sé por qué tengo esa fijación con pintar paredes. Si alguna vez necesitan pintar su casa y les da flojera, llámenme, en serio me encanta.
- Me gusta fregar los platos. De las tareas domésticas, es la que me gusta. Odio secarlos (rechinan)
- Me gusta escribir a mano. Lo que sea: listas de compras, planificaciones, notas, etc. Me la paso copiando cosas en todas partes, o haciendo dibujitos.
- Dormir, definitivamente, es una de las cosas que más adoro hacer. Me levanto tan temprano todos los días que los fines de semana duermo casi hasta mediodía. Para algunos es una pérdida de tiempo, para mí es una gran inversión.
- Me gusta ir al supermercado, a Farmatodo ®, a mercados populares y en general a cualquier lugar con estanterías, o mesas, o espacios repletos de productos. Siempre busco una excusa para ir: que si me falta champú, o que no hay diablitos, o que mañana quiero comer avena, lo que sea. Así no compre nada, me gusta pasear entre los estantes.
Cosas intolerables
- Detesto que el agua del inodoro baje a medias, no puedo soportar el sonido ahogado de la “poceta trancada”. Creo que es lo que más odio en el mundo.
- El sonido rechinante de un dedo sobre un globo. Está comprobado que genera conductas violentas.
- Tomar café frío, pero no hablo del café “fasion” que vende el McCafé, ese es güenísimo. Lo que detesto es que el café calentito de la mañana se enfríe a los 5 segundos por el aire acondicionado de la oficina.
- Flequillo, lo de escupir en la calle es asco generalizado, creo que todos lo detestamos, sobre todo cuando el que escupe no se da cuenta de que te tiene al lado y su gracia te cae en el ruedo del pantalón.
- El mandibuleo. Entiendo que la gente chic quiera hablar chic, pero abusan un poco. Algunos caminan por las calles con traductores simultáneos para hacerse entender, sobre todo cuando van a comprar algo en los buhoneros (sí, les encanta)
- Definitivamente otro generalizado es el de “chuparse” los dientes. Es taaan desagradable, tan terrorífico.
- Los locales del CSI (Centro San Ignacio, para quien no conozca la jerga mandibulosa) que te rebotan porque “bueno, no sé, el Gerente no permite la entrada de esta persona”, o porque vas en jeans (por Dios, ¿cómo creen que alguien va a ir a rumbear –léase beber y sudar- en un traje de Scutaro o Dior?), o porque tiene un par de zapatos que “no son exactamente deportivos, pero no combinan con las paredes del local”. Son el asco.
- La manera de hablar de de los locutores y reporteros venezolanos. Primero, entre las 98273760927568 muletillas que podría citar, la peor –según yo- es: *Pues*: “vemos, pues, como se ha concentrado en esta arteria vial un gran número de…”; “bienvenido, invitado, vamos, pues, a comenzar, pues, con nuestra, pues, entrevista, pues”. Segundo, la manera en que extienden los artículos/adjetivos y demás palabras decorativas para “tener tiempo para pensar que decir luego”. Tercero: la manera robotizada en que hablan. No importa la emisora que escuches, ni el noticiero que veas. En cualquiera se escucha lo mismo, con la misma entonación, los mismos altos y bajos, las mismas palabras, etc.
Todos somos intolerantes con determinadas cosas, todos tenemos manías. ¿Cuáles son las tuyas?
Periodismo: Anthony Bourdain
Hace un par de días estuve viendo el programa del chef Anthony Bourdain en Discovery Travel & Living. Como casi todos los programas que transmite ese canal, es una verdadera tortura para los amantes de la buena vida y –en este caso particular– la gastronomía. En el episodio que transmitían, Anthony –Tony, como se hace llamar- paseaba por las hermosas calles de San Juan de Puerto Rico, pero no el Puerto Rico de los resorts, hoteles, casinos lujosos y restaurantes 5 estrellas (paseo muy aburrido y predecible, como él mismo asegura), sino por la ciudad de las tradiciones, la buena comida regional, de la gente de verdad, con estrías, panzas y celulitis, con 20 o menos dientes, con más pelos en los brazos que en la cabeza, gente con sonrisas amplísimas y verdaderas, gente que disfruta hacer lo que hace, que vive el día a día plácidamente, sin estrés, sin demasiadas preocupaciones, gente definitivamente envidiable. Durante el programa, Bourdain comió y bebió más de lo que cualquier persona haya comido en toda su vida: cerdo en todas sus posibles formas, servido en platos de plástico en tarantines como los que vemos en la calle’l hambre, frijoles y arroz –infaltables en una mesa boricua–, frutos del mar (en una fiesta cool con uno de los mejores chef de la isla, de quien lamentablemente no recuerdo el nombre), mofongo, piña colada, ron, cervezas y cualquier clase de licor existente en la isla. Se metió en cuanta tasca vio; preguntó, preguntó y preguntó acerca de las costumbres locales, fue hasta un acantilado donde ocurrió la historia de Jacinto y su vaca y se sumergió en las profundidades oceánicas con la misión de encontrar a la legendaria langosta gigante. Sin duda, disfrutó como nunca y lo único que deploró, como dijo al final de su programa, fue no haber ido antes. Esta es la esencia de lo que yo considero periodismo: no sólo buscar entre maravillas urbanas, portentosos hoteles y restaurantes (en el caso específico del periodismo gastronómico), sino buscar en las raíces, en lo tradicional, en lo sencillo, en lo cotidiano. Esto lo planteó el maestro Ryzard Kapuscinski en su obra sobre África: el acercamiento a una cultura desde su centro, desde la historia, y no desde una terraza con vista al mar, desayuno inglés y aire acondicionado.
Recomendado: Ébano, Anthony Bourdain: sin reservas, Puerto Rico